El ejecutivo Robert Loibl decidió probar que el pesticida que fabricaba su compañía, el DDT, era completamente inofensivo y, por tres meses, él y su esposa tomaron una alta dosis del veneno cada mañana antes del desayuno. Los esposos Loibl no reportaron un sólo efecto negativo y, por el contrario, reportaron sentirse mucho más energetizados después de aquél tratamiento. Los estudios demostraron después que el DDT no es tóxico en las fases inciales pero que indudablemente puede favorecer la aparición de algunos cánceres y enfermedades neurológicas que a veces pueden tardar años en desarrollarse.
2 comentarios:
El colacao sí es un desayuno de campeones...
y son dos, mejor que uno
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