¿Por qué los hombres son como el clima?
Porque hagas lo que hagas no los puedes cambiar.
María, ¿te quieres casar conmigo?
Y María le dice:
¿Tú estás loco?
Y Pepe le dice:
¿Y tú estás aquí de vacaciones?
En mi pueblo se dan unas calabazotas grandotas, pero grandotas, como de 2 metros.
Y el otro le contesta sorprendido:
¡No me diga!, y para no dejar mal a su pueblo, él también le dice:
En mi pueblo se hacen unas cazuelotas pero cazuelotas, como de 2 metros.
Y el otro le pregunta:
¿Y para qué son esas cazuelotas?
Y le contesta:
Bueno, ¡Es para cocinar sus calabazotas!
Oye Manolo, la María no se embaraza porque es esmeril.
No, lo que pasa es que Paco es imponente.
Y así durante horas hasta que aparece un tercer atlante y dice:
Pos hombre, ustedes están equivocados, la María no es esmeril sino que estéril y Paco no es imponente sino que impotente. Pues hombre, ahora ella toma anticorrosivo para no quedar embalsamada.
Hey, ¿No han visto la policía?
Los muchachos asustados responden:
No, por aquí no.
¿Seguros que no?, preguntan los malandros.
Sí, seguros, responden los jóvenes.
Ah bueno, entonces levanten las manos, ¡Esto es un atraco!
Mamá, mamá, hoy por poco me saco un 10 en el examen de historia.
Su mamá muy contenta le dice:
Muy bien Pepito, te mereces un premio, pero dime cómo pasó hijo.
Y Pepito le dice riéndose:
Pues se lo sacó el que se sienta atrás mío.
"no lo que quiero decir es que porquería la que tengo en mi casa"
El lunes siguiente le pregunta al jefe que cómo hacia para atraer así a las mujeres, y el jefe como es buena gente le dice que es muy fácil, que él llega con su llavero de la marca del automóvil que conduce, lo arroja sobre el mostrador del bar, y las mujeres por puro interés se le acercan, las invita a tragos y luego se van con él, pero que no se preocupe, que se vean el próximo viernes que era día de pago a la salida del trabajo en el mismo bar y le va a prestar las llaves de su BMW, para que se "ligue a alguien".
El atlante emocionadísimo llega a la cita, recoge las llaves del BMW, entra al bar caminando como todo un galán hasta el mostrador, arroja las llaves sobre él, pide un trago y nada, entra como 7 veces y nada, ninguna mujer lo vuelve a ver, en eso se le acerca el jefe y le dice:
¡Pero muchacho por el amor de Dios, quítese el casco!
Padre, ¿Cómo haremos en el cielo para poder ponernos el saco, si allá hemos de tener alas?
Por lo de las alas no te preocupes, le respondió el sacerdote, piensa mas bien cómo te pondrás los pantalones en el infierno, pues allí creo que vas a tener cola.
Las risotadas de todos los presentes hicieron que el burlador quedara bien burlado.
Oye mami, ¿Los chocolates caminan?
No pepito, los chocolates no caminan.
Y Pepito le dice:
Pues creo que me comí una cucaracha.
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